Hace unos meses que por determinados motivos personales y profesionales resido en una localidad de la provincia de Cádiz que a nivel nacional tristemente es conocida por la fama que le proporciona uno de sus habitantes (que paradójicamente no vive en dicha localidad), su familia y satélites.

Sin embargo fuera de España esta localidad es mundialmente conocida por la exportación de artículos de piel de alta calidad y diseño.

Sí, estoy hablando de Ubrique. Pueblo de emprendedores y artistas donde palabras como subsidio o subvención sólo son conocidas entre sus habitantes por los diccionarios y con un entorno natural e histórico bellísimos.

Son muchas las empresas que se dedican a la fabricación de complementos en piel y casi todas las firmas internacionales fabrican sus productos en este pueblo. Es tal la importancia del sector de la marroquinería en Ubrique que cuenta con un Centro Tecnológico de la Piel ubicado en el mismo, con instalaciones y maquinaria de última generación y donde se aúna tradición y modernidad en una simbiosis perfecta y propia de casi todas las fábricas, e incluso, me atrevería a decir, propia de la idiosincrasia del pueblo y sus vecinos.